El nuevo reglamento de identificación digital y firma electrónica europeo -comúnmente denominado eIDAS- trae consigo algunas novedades muy interesantes, sobre todo en la vía de la usabilidad en la identificación personas por medios digitales y en la firma electrónica. Es probable que la estrategia de transformación digital tenga que abrirse en algún punto durante los próximos meses por ver la rentabilidad de este tipo proyectos de cara al cliente, que en mi consideración es muy alta.

Hace unos meses que escuché en el Instituto de Empresa a un Chief Digital Officer de un banco top europeo que los españoles somos branch lovers: adoramos las oficinas comerciales. Yo no puedo estar más en desacuerdo con esta afirmación: tengo una relación con este banco desde hace un par de años; mis actos de presencia lamentablemente en la oficina son continuos, desde que fui captado en una campaña en Internet por una promoción de un Ipad -terminé firmando un contrato en la oficina comercial- hasta la última firma de una póliza de crédito – que incluyó toda la mañana de mi tiempo con el director en la notaria. Mis pasos por la oficina son múltiples y habituales  y con la entrada del eIDAs, creo que también innecesarios.

El eIDAS, el nuevo reglamento europeo sobre identificación digital y firma electrónica trae consigo novedades que bien entendidas convertirán los actos de personación en las oficinas en innecesarios para la práctica totalidad de las transacciones que una persona pueda realizar en su relación con el banco. Y ahora que estamos más inquietos que nunca por buscar nuevos métodos para optimizar costes y mejorar la vida y experiencia de los clientes, podemos decir que vamos a tener buenas oportunidades que aprovechar provenientes de la adopción de este tipo de sistemas basados en el eIDAS.

Ahora habrá alguien que piense: bueno, pero tenemos también el nuevo reglamento de blanqueo de capitales que es más restrictivo con las cuestiones de la identificación. Esto es una realidad, pero aun así debemos de conocer que el eIDAS y las soluciones tecnológicas que cumplan sus requerimientos, serán un aliado perfecto para dar respuesta también a los requerimientos del nuevo reglamento de blanqueo de capitales, porque de hecho este último delega las cuestiones de identificación digital en las leyes de firma electrónica.

¿Y dónde están las novedades? Pues podríamos resumirlas en dos:

La primera tiene que ver con los requerimientos para identificar a personas de forma fehaciente, previa ofrecerlas un certificado electrónico para la firma. Anteriormente las posibilidades pasaban por el acto de personación en un sitio físico. La garantías siguen siendo las mismas, puesto que descansan en el mismo principio, pero con nuevo reglamento –ver artículo 24 del mismo- se permiten métodos que abren la puerta a la identificación desde cualquier certificado electrónico reconocido o incluso por métodos alternativos como la identificación remota por video. Por si esto fuera poco, permite extender la Entidad de Registro a cualquier lugar de tu ecosistema de negocio, lo que ofrece nuevas posibilidades porque, por ejemplo, va a permitir que tu banco o aseguradora y sus socios –corredurías, clientes con espacios físicos comerciales- puedan formar parte de tu ecosistema de negocio, extendiendo así tus capacidades de verificación de la identidad de clientes.

La otra gran novedad se basa en la usabilidad de los certificados electrónicos para la firma electrónica. Los certificados electrónicos de clientes siempre fueron una herramienta muy interesante, porque pueden ser usados todo el tiempo para la firma en cualquier lugar: hoy es el proceso de adquisición de un cliente, pero mañana es la venta de un servicio cruzado, la actualización de una póliza o la solicitud de cualquier documentación regulatoria que requiera de una aceptación formal. El eIDAS propone un cambio de paradigma en la realización de la firma, eliminando las viejas formas de los certificados descentralizados –chipeteras, repositorios de navegadores- por formas de uso centralizadas que permiten la realización de la firma desde cualquier dispositivo y de una forma mucho más sencilla, incluso en movilidad y en el dispositivo del cliente.

Ambas cosas permitirán que en el trascurso de los próximos 2-3 años veamos cómo el acto de ir a la oficina sea una cuestión de interés por una de las partes pero no una obligación.

Las oportunidades para  incrementar el negocio y mejorar la vida de los clientes son muy interesantes y quien primero las asimile seguro que tendrá espacio para crecer y desmarcarse de su competencia.

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Iván Nabalón

ivan@electronicid.eu

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